martes, 26 de junio de 2012


Enormes maquinas abasallantes, que como adolescentes sin escrúpulos andan a paso firme e irrespetuoso.
Miedo a que me pisen, miedo a que me lleven puesta.
Ese aire de grandeza que les da la autoridad, que les permite andar sin miedo, sin mirar al costado, sin pensar en el de al lado.

Egocéntricas de cuatro patas que andan sin pensar.
Frenan sin mirar, y en la mitad a descansar.
Cual señoras elegantes que no miran para atras, solo adelante y su nariz,
luchando por sobrevivir.


Y entre medio de este caos, individuos sin descaro que caminan cual hormigas,
y entre medio de la guerra soldaditos desarmados que a su modo gritan frenen.
Que termine la tortura, y esta lucha de poderes,
que se acabe este ritual de entender quien es mas fuerte,
y este infierno de pisarnos, defendiendo nuestros pasos.

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