Y así sin previo aviso se marcho
Yo no lo vi,
Pero percibí su ausencia luego de un lapso no muy largo, casi segura, no muy largo.
Hasta creo que pude verlo en el aire, irse, lejos, viajar, quizás para irse con otro, con otra, o quizás sin norte, pero lo vi, eso seguro.
Me sentí liviana, me sentí vacía, pero de esos vacíos de ausencia que alegran, de esos vacíos que anuncian algo bueno.
De adentro me quitaron una parte, algún órgano sin nombrar entre el riñón, el estómago, algún órgano por ahí, no sé bien por donde, pero algo había ahí dentro que me enraizaba con fuerza sin sentido.
Pero ese día note el cambio, no necesité. Así estaba liviana y entregada al mundo.
Inmortalidad mortal recorriendo cada parte de mi cuerpo, una luz brillante inundando cada vena, penetrándome, acariciándome.
No sé cuánto tiempo duró, si fueron 10 segundos o 1 hora. No lo sé.
Pero entonces vi que algo se acercaba con velocidad. No pude ver muy bien qué era, no distinguía su forma, sus colores, pero como un rayo me atravesó, intenté escapar, evitarlo, desviarlo, imposible. Ahí muy cerca del riñón, o del estómago, no sé. Pesadez. Volví a caer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario